Cada
vez más la gente vuelve al campo. Hoy con
cambios fundamentales en la fragmentación
de los campos, muchos de lo que sobrevive lo son
por los valores tradicionales de las familias.
En las últimas décadas del siglo,
en los cascos de las estancias se han plantado
muchas nuevas especies en montes, formando cortinas
que generan en su interior un microclima atemperado.
A poco vemos el trabajo de paisajistas que incorporan
los gustos universales a una situación
económica consolidada.
No todos los cascos fueron desarrollados con criterio
paisajístico aprovechando cada visual de
la casa, por eso es posible la recuperación
de estos espacios con un reciclaje funcional que
permita desarrollar un uso alternativo de escala
social, turístico, residencial, institucional.
Son demasiados los valores para dejar que desaparezcan.
Lo invitamos a
conocer algunas de nuestras obras en la naturaleza.
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